
Post tenebras luxDespués de las tinieblas, luz
Después de las tinieblas, luz
El sello
El sello de Cielo Efata no es un simple logotipo: es una confesión de fe. El León de Judá ha vencido; el Cordero fue inmolado; el Espíritu Santo da luz; el libro queda abierto. Usarlo sin someterse al capítulo que representa sería vaciarlo de sentido.
Tres figuras, un Nombre
El sello no inventa nada: nombra lo que ya está en la Biblia. El León y el Cordero no son dos cristos, sino el mismo Señor visto desde dos lados, como lo muestra Apocalipsis 5. El Fuego no es un ambiente de reunión: es el Espíritu Santo, el que anunció Juan el Bautista —«él os bautizará en Espíritu Santo y fuego»— y el que en Pentecostés se manifestó como lenguas de fuego. El que dijo «Efata» en la Decápolis es el León y el Cordero; el Fuego es el Espíritu que ese mismo Señor envía.
El León
Ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. No es heráldica de imperio ni un emblema de fuerza humana, sino Judá, la raíz de David, el que toma el rollo porque fue digno.
Ap. 5:5Apocalipsis 5:5: El León de la tribu de Judá… ha vencido.
El Cordero
Fue inmolado, y está en pie. El que vence es el que fue degollado, y el cielo no comete idolatría cuando le canta: digno eres, porque fuiste inmolado.
Ap. 5:6Apocalipsis 5:6: Y miré, y vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado.
El Fuego
No es un clima de reunión. Es el Espíritu Santo. Juan bautizaba en agua; el que viene bautiza en Espíritu Santo y fuego. En Pentecostés se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego: el don que abre el oído y hace hablar lo que se ha oído.
Mt. 3:11Mateo 3:11: Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. · Hch. 2:3Hechos 2:3: Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
El sello completo: el León, el Cordero y el Fuego, juntos.