La Biblia no se lee, se estudia · Guía gratis
Saltar al contenido

Sesenta y seis libros

La Biblia es la Escritura de la Iglesia: sesenta y seis libros, treinta y nueve en el Antiguo Testamento y veintisiete en el Nuevo. No es una antología de genios, ni un almanaque de consuelos, ni el archivo sentimental de una religión antigua. Es la Palabra que Dios habló, por muchos hombres, en muchas veces y de muchas maneras, y al fin por el Hijo. Los autores humanos tienen nombre, siglo, lengua y destinatario: Moisés, David, Isaías, Mateo, Pablo, Juan. El Espíritu Santo no borra esa mano; la usa. El último Autor es uno, y por eso Génesis y Apocalipsis no discuten entre sí como si fueran dos religiones.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. El canon es la lista que la Iglesia recibió, no la lista que cada generación se arma según su herida o su moda. Quien abre Génesis oye al mismo Dios que cierra Apocalipsis. El hilo no es una idea. Es una Persona: el Hijo, prometido, venido, crucificado, resucitado, y que ha de volver. Por consiguiente este libro se estudia entero, capítulo por capítulo, y no se recorta un versículo para que quede bien en una imagen. El eunuco no leyó un recorte: leyó a Isaías hasta que Felipe le abrió el texto, y el texto le abrió a Cristo.

He. 1:1–2Hebreos 1:1–2: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras… nos ha hablado por el Hijo. · 2 Ti. 3:162 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar. · Lc. 24:27Lucas 24:27: Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Hay un solo Dios. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Ese uno, no obstante, no es un solitario mudo. El Padre habla; el Hijo es el Verbo que era con Dios y era Dios, y fue hecho carne; el Espíritu Santo es Señor y da vida. Un Nombre, tres personas. No tres dioses. No tres máscaras de un actor que cambia de oficio según la escena.

Dt. 6:4Deuteronomio 6:4: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. · Mt. 28:19Mateo 28:19: Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. · 2 Co. 13:142 Corintios 13:14

El Padre

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. El Padre no es una fuerza, ni un estado de ánimo, ni el techo moral de una cultura. Crea los cielos y la tierra por su Palabra. Elige, habla, guarda pacto y no da su gloria a otro. A Moisés, en la zarza, no se presentó con un título de oficina: YO SOY EL QUE SOY. En hebreo el Nombre se escribe YHWH; la Reina-Valera dice Jehová. El Eterno no cambia porque cambie la vocalización de los masoretas ni el gusto de un siglo. Es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el que saca de Egipto y el que, en el cumplimiento de los tiempos, envía al Hijo. Ahora bien, ese envío no es un gesto tardío, sino el consejo que ya latía cuando dijo «sea la luz».

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Nadie puede venir a Cristo si el Padre no le trajere. El Padre resucitó a Jesús de los muertos, y nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. El que niega al Hijo no tiene al Padre, aunque conserve un vocabulario piadoso y una liturgia impecable. Esta escuela no ofrece, por tanto, un dios doméstico al que se consulta para sentirse acompañado. Confiesa al que se dio a conocer, y pide que el oído se abra hasta que esa confesión cueste.

Dt. 6:4Deuteronomio 6:4: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. · Éx. 3:14Éxodo 3:14: YO SOY EL QUE SOY. · Gn. 1:1Génesis 1:1 · Is. 42:8Isaías 42:8 · Jn. 1:18Juan 1:18: A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. · Jn. 6:44Juan 6:44 · Hch. 2:24Hechos 2:24: Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte. · Ef. 1:3Efesios 1:3: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. · 1 Jn. 2:231 Juan 2:23

El Hijo

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. Verdadero Dios y verdadero hombre: no un profeta más, no un ejemplo elevado, no un símbolo de la bondad humana. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos. Por consiguiente, quien recorta al Hijo para no ofender ya eligió otro señor, aunque conserve el calendario de la Iglesia.

En el bautismo el Padre declara: este es mi Hijo amado. El Hijo entra al agua. El Espíritu desciende. En la cruz carga lo que no es suyo. Al tercer día resucita. Volverá. Y en la región de Decápolis tomó aparte a un sordo tartamudo, levantó los ojos al cielo, gimió y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Y al momento fueron abiertos sus oídos. El mismo que abre oídos es el León de Judá y el Cordero inmolado: majestad sin cruz sería condenación; cruz sin majestad, tragedia. Quien no honra al Hijo no honra al Padre que le envió. Esta casa no predica, por tanto, un Jesús útil. Predica al Verbo que te hizo y al que tus rechazos no deshacen.

Jn. 1:1, 14Juan 1:1, 14: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. · Jn. 14:6Juan 14:6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. · 1 Ti. 2:5–61 Timoteo 2:5–6: Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. · Mt. 3:16–17Mateo 3:16–17 · Mr. 7:34Marcos 7:34: Y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. · Ap. 5:5–6Apocalipsis 5:5–6: El León de la tribu de Judá… ha vencido. · Jn. 5:23Juan 5:23

El Espíritu Santo

El Espíritu Santo no es un clima interior, ni una energía que se administra, ni el entusiasmo de una reunión. Es Dios. Cuando Ananías mintió al Espíritu Santo, Pedro dijo: no has mentido a los hombres, sino a Dios. El Señor es el Espíritu. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Conviene, pues, hablar de él con el temor con que se habla del Padre y del Hijo: un Nombre, no una herramienta. Quien lo reduce a «ambiente» ya ha cometido una diminución teológica, aunque la llame alabanza.

Él inspiró la Escritura. Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Toda la Escritura es inspirada por Dios. El Espíritu no dicta un oráculo privado que desplace al texto: toma de lo que es de Cristo y lo hace saber. Él os guiará a toda la verdad. La verdad a la que guía es la que ya fue dicha; no una novedad que el pasaje no carga. Por tanto, el que invoca al Espíritu para no someterse al capítulo ha invertido el oficio del Paráclito.

Jesús dijo del Espíritu que convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. El viento sopla de donde quiere: el nuevo nacimiento no se programa. Nos salvó por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo. El dato histórico quita la coartada; el Espíritu regenera. Nadie se da a sí mismo ese nacimiento, ni lo compra con un curso, ni lo fabrica con un vocabulario de conversión.

En Pentecostés se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, y fueron todos llenos del Espíritu Santo. El mismo que dijo Efata en la Decápolis envía al Espíritu que abre oídos y lenguas. Él sella al que cree, hasta el día de la redención. El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros. Por tanto, no apaguéis al Espíritu. No contristéis al Espíritu Santo de Dios. La blasfemia contra el Espíritu no se despacha como una frase dura: el Señor la dijo, y permanece. Esta escuela pide, en consecuencia, no un clima, sino el temor de quien sabe que el huésped es Dios.

Hch. 5:3–4Hechos 5:3–4: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo? · 2 Co. 3:172 Corintios 3:17 · Ro. 8:9Romanos 8:9: Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. · 2 P. 1:212 Pedro 1:21: Nunca la profecía fue traída por voluntad humana. · 2 Ti. 3:162 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar. · Jn. 16:13–14Juan 16:13–14: Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. · Jn. 16:8Juan 16:8: Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. · Jn. 3:5–8Juan 3:5–8: El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. · Tit. 3:5Tito 3:5: Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo. · Hch. 2:3–4Hechos 2:3–4: Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. · Mr. 7:34Marcos 7:34: Y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. · Ef. 1:13Efesios 1:13: Fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. · Ef. 4:30Efesios 4:30: Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. · Ro. 8:26Romanos 8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. · 1 Co. 6:191 Corintios 6:19 · 1 Ts. 5:191 Tesalonicenses 5:19: No apaguéis al Espíritu. · Mt. 12:31–32Mateo 12:31–32

Los datos de la Biblia

La Escritura no pide que se le crea de oídas. Lucas dice que investigó con diligencia, desde el origen, y escribió por orden, para que Teófilo conociera la verdad. Pedro niega las fábulas: vieron con sus ojos la majestad. Juan toca lo que sus manos palparon. Pablo entrega lo que recibió: que Cristo murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y que fue visto. Por consiguiente, esta escuela no teme el recuento —sesenta y seis libros, cerca de cuarenta autores, tres lenguas, quince siglos—; teme el recuento convertido en ídolo. El dato quita la coartada; no regenera. El poder de Dios para salvación no es el museo de los códices, sino el evangelio.

66
Libros del canon
La ley, los profetas y los escritos, y el testimonio apostólico que los cumple.
Lc. 24:44Lucas 24:44: Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
40
Autores humanos
Hombres hablaron de parte de Dios, siendo inspirados por el Espíritu Santo.
2 P. 1:212 Pedro 1:21: Nunca la profecía fue traída por voluntad humana.
15
Siglos de escritura
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras, nos ha hablado por el Hijo.
He. 1:1–2Hebreos 1:1–2: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras… nos ha hablado por el Hijo.
5.700
Manuscritos griegos
El Nuevo Testamento no llegó como rumor: se investigó, se ordenó y se conserva.
Lc. 1:3–4Lucas 1:3–4: Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia…
340.000
Referencias cruzadas
Una ayuda editorial, no parte del canon: la Escritura se interpreta a sí misma, de Moisés a los profetas.
Lc. 24:27Lucas 24:27: Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
3
Lenguas de la Escritura
Hebreo, arameo (en partes de Daniel y Esdras) y griego.
Dn. 2:4Daniel 2:4: Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea.

Ningún hallazgo, sin embargo, bautiza. El dato quita la coartada; no regenera. El poder de Dios para salvación no es el recuento de códices, sino el evangelio. El Espíritu convence por dentro. Por eso este libro se estudia con rigor, y no se recorta. El que colecciona papiros y cierra el oído al capítulo ha hecho del museo un altar segundo.

2 Ti. 3:162 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar. · Ro. 1:16Romanos 1:16: No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación. · Jn. 16:8Juan 16:8: Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Siete estantes

Siete estantes abren el mapa del canon. No hay que saberlos todos para empezar. Hay que saber que esto no es un libro de frases, sino Escritura, y se estudia hasta que pida una obediencia.

Jos. 1:8Josué 1:8 · Sal. 1:2Salmos 1:2

  1. Ley: Génesis — Deuteronomio

    Autoría humana · Moisés

    Dios crea, promete, liberta y da la ley. El que dijo «sea la luz» es el Verbo que era en el principio, y el cordero de la noche de Egipto ya espera al que ha de ser inmolado.

    Gn. 1:3 habla con Jn. 1:1–3. El cordero de Éx. 12 espera al de Ap. 5. La simiente de Gn. 3:15 no es un mito de origen, sino la primera promesa.

    Lc. 24:44

  2. Historia: Josué — Ester

    Autoría humana · Profetas y escribas

    El pueblo en la tierra: fidelidad y caída, jueces y reyes, exilio y vuelta. No faltó ninguna de las buenas promesas de Jehová, aunque el pueblo sí faltó.

    Jos. 21:45 sostiene a 2 Co. 1:20: las promesas son sí en Cristo. El trono de David no se extingue; el Mesías lo hereda.

    Jos. 21:45

  3. Escritos: Job — Cantar

    Autoría humana · David, Salomón, y otros

    Lamento, sabiduría, alabanza, temor de Jehová. El bienaventurado medita en la ley de Jehová de día y de noche, y el que se siente abandonado clama a Dios antes de cantar que Jehová es su pastor.

    Sal. 22 es la cruz antes de la cruz; el Señor la toma en Mt. 27:46. El «yo» del salmo no es autobiografía del lector.

    Sal. 1:2

  4. Profetas: Isaías — Malaquías

    Autoría humana · Isaías, Jeremías, los doce

    Juicio y consuelo; el Siervo y el día del Señor. El Siervo herido no es un poema de resiliencia, ni el día del Señor un almanaque de pánico.

    Is. 53:5 es 1 P. 2:24. El que no pecó carga lo que no es suyo. Hab. 2:4 espera a Romanos.

    Is. 53:5

  5. Evangelios: Mateo — Juan

    Autoría humana · Mateo, Marcos, Lucas, Juan

    Jesucristo: vida, muerte, resurrección. Cuatro testigos, un Señor. Jesús llama a arrepentirse y creer, y el Verbo hecho carne habita entre nosotros.

    Jn. 20:31 da el fin del libro: para que creáis, y creyendo tengáis vida. Mr. 7:34 abre el oído. Lc. 1:1–4 investiga para que Teófilo conozca la verdad.

    Jn. 20:31

  6. Iglesia: Hechos — Judas

    Autoría humana · Lucas, Pablo, Santiago, Pedro, Juan, Judas

    El Espíritu, las cartas, el permanecer. La iglesia persevera en la doctrina de los apóstoles, y Santiago advierte que la fe sin obras está muerta.

    Hch. 2:42 es el ritmo. Ro. 1:16 es el evangelio que no se avergüenza. Stg. 1:22 impide que el estudio se quede en la cabeza.

    Hch. 2:42

  7. Consumación: Apocalipsis

    Autoría humana · Juan

    El León de Judá es el Cordero inmolado. Cielo nuevo, tierra nueva. El que abre el libro es el que fue degollado, y el llanto de Juan termina cuando el rollo cambia de manos.

    Ap. 5:5–6: el León de Judá es el Cordero inmolado. Ap. 21:5: he aquí, yo hago nuevas todas las cosas. El sello de esta casa sale de este capítulo.

    Ap. 5:5–6

2 Pedro 1:1–11