Los libros
Alejandro Sirit · Editorial Cielo Efata
Nueve libros de Alejandro Sirit, publicados por Editorial Cielo Efata. No son manuales de autoayuda: son libros para leer la Escritura entera, someter el pensamiento a lo que Dios dice y dejar atrás la religión de consumo.
El método · Éfata
En ÉfataSé abierto. Palabra de Cristo al sordo, Marcos 7:34., Alejandro Sirit presenta el método V.E.R.D.A.D.Ver, Entorno, Revelación, Doctrina, Argumento, Decisión. El método de esta casa. —Ver, Entorno, Revelación, Doctrina, Argumento y Decisión—, una manera de leer que cura la versiculitisExtraer un versículo del párrafo, del pacto y del canon, y hacerlo oráculo. y devuelve cada versículo a su capítulo. Es el método con el que se estudia en esta escuela.
Te sugerimos leerlos en este orden, que no es el de publicación: I Pórtico a la Escritura, que recorre los sesenta y seis libros como una sola historia; II ÉfataSé abierto. Palabra de Cristo al sordo, Marcos 7:34., donde se aprende a leer el capítulo entero; III El Siervo, no tú; IV Bástate; V Cuando el cielo se cae; VI El altar del espejo; VII De una misma boca; VIII Diákrisis, sobre el discernimiento; y IX Nunca tocarás mi fe, un testimonio que cierra la serie. Cada libro se lee junto al capítulo de la Biblia en que se apoya.
Mr. 7:34Marcos 7:34: Y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. · 2 Ti. 2:152 Timoteo 2:15: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse. · 2 Co. 12:92 Corintios 12:9: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Para empezar

Lectura I
La historia es una. Empieza con un Dios que habla, y las cosas son; sigue por un pueblo que olvida y es guardado, y llega a un Hijo que camina, muere y resucita. Este libro es la puerta de entrada: recorre los sesenta y seis libros para que no te quedes con versículos sueltos.
Pórtico a la Escritura acompaña al lector por los sesenta y seis libros de la Biblia como por una sola casa: de dónde viene cada libro, qué dice entero y hacia quién apunta. No es un plan de un año ni un diario. Es un pórtico, para el creyente que quiere leer la Biblia entera sin perderse, para el maestro que enseña en la iglesia y para quien sospecha que ha estado coleccionando versículos sin oír la historia que los sostiene.
Lc. 24:27Lucas 24:27: Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Siguen en este orden

Lectura II
En la Decápolis le trajeron a Jesús un sordo y tartamudo. No vino él. El Señor lo apartó de la gente, miró al cielo, gimió y le dijo: ÉfataSé abierto. Palabra de Cristo al sordo, Marcos 7:34.. Este libro recorre esa hora sin prisa y no convierte la palabra de Jesús en un lema: quien lo termina no se lleva solo un método, sino que queda bajo la Palabra.
No es un diario ni un plan de semanas. Es una sola historia en veinticinco capítulos y cinco partes: «Lo traen», «ÉfataSé abierto. Palabra de Cristo al sordo, Marcos 7:34.», «A quién oyó», «La lengua suelta» y «Permanece». El hombre que Marcos no nombra no camina hacia Jesús por su virtud; otros lo ponen delante. La palabra la dice el Hijo, y al momento se abre el oído. Pero el oído abierto puede volver a cerrarse, y por eso el camino sigue: el Padre que habló desde el principio, el Hijo de quien eran esas manos, el Espíritu que no se confunde con una técnica, y el oficio de oír la Escritura entera sin arrancarle una frase. Al final incluye una guía para volver a leerlo.
Mr. 7:34–35Marcos 7:34–35: Y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto.

Lectura III
El Gólgota no es un emblema de resiliencia ni un «código» para imitar la cruz como marca personal. Tiene lugar, gobernador, acusación y sangre. Isaías vio al Siervo herido por nuestras rebeliones. Este libro rechaza la autoexpiación piadosa: el justo muere por los injustos, y el lector no ocupa el lugar del Siervo.
El Gólgota no es un emblema de resiliencia ni un «código» para imitar la cruz como marca personal. Tiene lugar, gobernador, acusación y sangre. El Siervo fue herido por nuestras rebeliones; Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Este libro rechaza la autoexpiación piadosa y la idea de una cruz que solo sirve de ejemplo, sin sustitución. El justo muere por los injustos, para llevarnos a Dios. Quien predica un amor que no lleva rebelión ha cambiado de Siervo, y el lector no se sube al versículo como si fuera él.
Is. 53:5Isaías 53:5: Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. · 1 P. 3:181 Pedro 3:18: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos.

Lectura IV
«Bástate mi gracia.» El lector recibe la palabra dicha a Pablo en la flaqueza: el poder se perfecciona donde ya no se puede. El aguijón permanece; el Señor también.
A Pablo le fue dicho: bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. El que ya no puede no es despedido de la casa, sino sostenido. La gracia no es un adorno del fuerte ni un consuelo genérico; es el poder del que aprendió a gloriarse en las flaquezas, para que el poder de Cristo more en él. El aguijón permanece; el Señor también.
2 Co. 12:92 Corintios 12:9: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.

Lectura V
Un libro sobre el lamento, sin fórmulas para que duela menos. Job no recibe un manual: recibe a Dios en medio del dolor.
Hay dolores que no se explican para que duelan menos, y hay teologías que pecan de prisa cuando convierten el valle en un taller de sentido. Job no recibe un manual; recibe a Dios. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos. Este libro enseña a llorar sin apostatar, y a no convertir el lamento en un ídolo de la queja. El Pastor no niega el valle de sombra: lo atraviesa junto al que clama.
Job 42:5–6Job 42:5–6 · Lm. 3:22–23Lamentaciones 3:22–23

Lectura VI
Hay un hombre delante de un espejo. Santiago lo puso ahí sin oficio ni nombre, para que el lector no pueda mirarlo como a otro. Este libro acompaña su culto a sí mismo —la fama, el poder, las posesiones, el lugar entre los demás— hasta que el espejo deja de ser altar.
Esto es una historia, no un canto y no un comentario. El principio es un hombre delante de un cristal; entre el principio y el fin hay un culto, el de sí mismo, que toma forma de fama, de poder, de posesiones y de pertenencia. El libro no adelanta el desenlace ni convierte la carta en lema, porque el que oye el fin antes de caminar se lleva la frase y deja al hombre. Santiago entero, desde el saludo a las doce tribus, pone al lector al lado de ese hombre, hasta que deja de mirarse a sí mismo y se vuelve al Señor.
Stg. 1:22–25Santiago 1:22–25: Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.
El método C.R.I.S.O.L. de El altar del espejo

Lectura VII
Un hombre sin nombre ha confesado esta mañana con su boca que Jesús es el Señor. Este libro se queda a su lado el resto del día, mientras la misma boca quiere la primera palabra, ofende, arde y descubre que ningún hombre puede domar la lengua.
La confesión de Romanos 10:9 abre la puerta, y Santiago 3 cuenta lo que esa misma boca hace cuando el día avanza. Son once estaciones: de los maestros al fuego de la lengua, de la lengua que nadie doma a la fuente y a la sabiduría de lo alto. El libro no enseña una técnica para callar ni un dominio que se compre con disciplina: la lengua no figura entre las naturalezas que el hombre doma. De una misma boca proceden bendición y maldición, y ninguna fuente echa agua dulce y amarga; solo una fuente nueva cambia lo que brota.
Stg. 3:10–12Santiago 3:10–12 · Ro. 10:9Romanos 10:9

Lectura VIII
«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios» (1 Juan 4:1). Una época que ha hecho de la tolerancia indiscriminada su virtud más alta ha anestesiado también a la iglesia. Este libro devuelve el juicio santo que la Escritura manda: no la opinión ni la sospecha, sino el discernimiento que separa lo verdadero de lo que solo se le parece.
La primera parte asienta el fundamento: el vocabulario bíblico del juicio, el «juzgad con justo juicio» de Juan 7:24, los sentidos ejercitados de Hebreos 5, la doctrina como primera frontera y el carácter frente al carisma. La segunda expone el Método P.R.O.B.A.D. en seis niveles: la Palabra escudriñada, la Regla de Cristo, la Opción excelente, lo Bueno retenido, el Autoexamen y la Distinción del siglo. La tercera es un gimnasio: taller, casos resueltos y doce semanas de entrenamiento.
1 Jn. 4:11 Juan 4:1 · He. 5:14Hebreos 5:14

Lectura IX
«Nunca tocarás mi fe» fue un grito dirigido al maligno, no una oración ni un lema de victoria. Lo cuenta quien lo gritó, y lo pone debajo de la Escritura: «por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2:8).
El grito no salvó a nadie. La fe que salva es don, no hazaña; y la que un hombre aprieta en la mano cuando ya no le queda otra posesión es otra cosa, que el libro nombra sin confundirla con la primera. No hay aquí escenas adornadas ni nombres expuestos, ni una herida convertida en espectáculo. Hay un testimonio puesto debajo del texto, para que el título no mande y la gracia baste.
Ef. 2:8–9Efesios 2:8–9
Fuera del orden de lectura
El Paráclito Eterno, estudio de la Serie Cielo Efata sobre Juan 14–16: el Espíritu Santo no es una energía que se activa, sino una Persona divina que el Padre envía en el nombre del Hijo.