
Lectura IV de IX
Bástate
El Señor ha dicho, y el aguijón quedó
Alejandro Sirit · Editorial Cielo Efata
Capítulo ancla: 2 Corintios 12
Te respondemos personalmente. El mensaje ya lleva el título del libro.
«Bástate mi gracia.» El lector recibe la palabra dicha a Pablo en la flaqueza: el poder se perfecciona donde ya no se puede. El aguijón permanece; el Señor también.
A Pablo le fue dicho: bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. El que ya no puede no es despedido de la casa, sino sostenido. La gracia no es un adorno del fuerte ni un consuelo genérico; es el poder del que aprendió a gloriarse en las flaquezas, para que el poder de Cristo more en él. El aguijón permanece; el Señor también.
2 Co. 12:92 Corintios 12:9: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Orden de lectura
Este es el libro IV en el orden de lectura sugerido (que no es el de publicación). Se empieza por Pórtico a la Escritura, y en Éfata se aprende a leer el capítulo entero antes de hablar. Cada libro se lee junto al capítulo de la Biblia en que se apoya.
- I. Pórtico a la Escritura
- II. Éfata: La Escritura Abierta
- III. El Siervo, no tú
- IV. Bástate · este libro
- V. Cuando el cielo se cae
- VI. El altar del espejo
- VII. De una misma boca
- VIII. Diákrisis
- IX. Nunca tocarás mi fe
Sobre este libro
Tres veces rogó Pablo que le quitaran el aguijón. El Señor no lo quitó: habló. «Bástate mi gracia» no es un lema de conferencia ni la promesa de que todo dolor será quitado; es una palabra que permanece mientras el aguijón permanece. Este libro lee 2 Corintios 12:1–10 entero —las visiones de las que Pablo no presume, el mensajero de Satanás, el ruego tres veces repetido, el poder que se perfecciona en la debilidad—. La gracia alcanza aunque el aguijón no se vaya.
Cómo obtenerlo
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